martes, 16 de abril de 2013

El término "Tajadón" en la corrupción

Gonzalo Portocarrero (2005) halló que en una enunciación que justifica los actos de corrupción por sus contribuciones sociales, es decir, los actos del político que "roba, pero hace", a saber: "Buscan hacer algo y, por cada obra que están haciendo, se cogen su "tajadón"...", palpita la idea de que hacer obras es un pretexto para obtener un "tajadón". En este sentido, es frecuente escuchar la opinión  de que los alcaldes hacen muchas obras antes de culminar su periodo, no solo para reelegirse, sino sobre todo para ganar las respectivas coimas agotando la caja municipal. De otro lado, la palabra "tajadón" es muy sugerente, pues condensa significados afines. "Tajadón" es una tajada aumentada, una parte más grande que lo común. Pero, por otra parte, el "tajadón" o "huevo chimbo" es un clásico dulce limeño. Un tajadón es, pues, algo especialmente provocativo, dice Portocarrero.

“Todos los políticos roban, él roba pero hace”

Se sabe que los cínicos pretenden naturalizar la transgresión de la pendejada para así tener una justificación. Ante la preferencia electoral por un candidato del cual se sabe que cometió delitos de corrupción, el simpatizante responde franca y abiertamente: “todos los políticos roban, él roba pero hace”. Al respecto, Alejandro Salas (2009) refiere que la frase en mención se popularizó en el Perú durante el gobierno del general Manuel Odría (1948-1956), quien puso mucho énfasis en la construcción de escuelas, hospitales y otras de gran magnitud e impacto popular (el estadio nacional, entre ellas). Sin embargo, estas grandes obras vinieron acompañadas de actos de corrupción que no por ello fueron obstáculos para que el general ganase una importante base de apoyo electoral. Este fenómeno es muy parecido con Alberto Fujimori, cuyo partido aún goza de un considerable apoyo.

domingo, 14 de abril de 2013

"Regla del pulgar" - Rule of thumb

"En la evolución del estatus legal de la violencia doméstica en los Estados Unidos, durante mucho tiempo, la violencia doméstica fue considerada un asunto estrictamente privado, que solo concernía a los cónyuges involucrados. Luego, se introdujo en ciertos códigos legales la denominada "regla del pulgar" (o Rule of thumb), según la cual el marido podía ejercer legalmente violencia contra su esposa siempre y cuando la vara que usara para ese propósito no excediera el grosor de su dedo pulgar. Con esa medida, la violencia doméstica pasa a tener un estatus legal que atraviesa la distinción formal entre lo público y lo privado. Transpuesto ese umbral, sin embargo, se convierte en un asunto de dominio público. Hoy en día por el contrario, ni siquiera es necesario una denuncia de los agraviados para prodecer, legalmente, en caso de violencia doméstica: las autoridades judiciales pueden actuar de oficio contra ella. Es decir, el tema se ha convertido en un asunto inserto íntegramente en el ámbito público" (Farid Kahhat, 2005: 335).

Otros fuentes describen que la regla del pulgar fue establecida por el juez inglés Francis Buller en 1782, donde se aclara que dicha violencia para disciplinar a la esposa no alcanza el derecho a matarla. Aunque en Inglaterra no hay evidencia de su existencia.

domingo, 7 de abril de 2013

Detrás de la expresión... "Todos cometemos errores, somos humanos"

Es muy generalizada la expresión "todos cometemos errores, somos humanos, quién no ha cometido errores" cada vez que nos equivocamos, tropezamos, transgredimos la norma o  la moral, en cualquier ámbito de la vida. Apelar a la complicidad de que todos somos pecadores para justificar la falta es una conducta tan extendida que se acerca mucho al cinismo. Evidentemente todos somos pecadores -desde la civilización y desde que se reguló las conductas a través de un cuerpo de normas morales-, todos nos equivocamos, por lo cual es un argumento innecesario. No puede ser entonces una justificación. El argumento de que todos cometemos errores representa, más bien, evadir la responsabilidad, ocultándose en un anonimato que significa atrincherarse detrás de una supuesta costumbre que perpetúa el caos. Probablemente el efecto de mi justificación por un caso en particular sea insignificante para la totalidad; pero, en la medida en que todos nos justifiquemos de la misma manera, el efecto en algunas ocasiones puede ser devastador. Contrariamente, en la medida en que se asuma la responsabilidad de un particular error, perdonarse, amarse y trabajar en ello, el efecto de seguro es productivo.


jueves, 28 de febrero de 2013

De dónde proviene el término criollo

El término criollo "viene de criar y crianza. En cierto sentido, en el más amplio, criollización quiere decir nativización (...) el primer criollo en tierras americanas no fue un ser humano, aunque la lengua española se sirva del término para designar al nacido de europeo en Indias, sino un animal, probablemente una oveja o una gallina. Se aplicó a caballos, a animales nacidos en las posesiones coloniales, en los primeros dominios que no fueron ni mexicanos ni andinos sino caribeños" (Hugo Neira 1996).

"En sus inicios coloniales constituía prácticamente una prolongación popular matizada de los gustos artísticos de la aristocrácia. Solo desde fines del siglo pasado, con la diferencia social y nacional del contingente criollo, el criollismo tiene una significación propiamente popular. El carácter festivo, jaranero, ingenioso y sexual colinda con el criollismo" (Sinesio López 1982).

Así, "el término criollo pasó de señalar animales a designar a élites, para luego señalar despectivamente al jaranero populacho limeño, y finalmente convertirse en un nosotros que juntí a los de arriba y a los de abajo que vieron llegar a los andinos" (Jorge Thieroldt 2000).


Origen de la música Chicha

El siguiente dato es un extracto recogido de Jorge Thieroldt Llanos en "La cultura chicha como un nuevo y desconcertante nosotros" (Debate en Sociología N° 25-26, PUCP, 2000).

El término chicha desde siempre ha sido sinónimo de una hibridez indefinida (...) que coincide con las versiones que se ofrecen como explicación del origen del género musical conocido como chicha, que fusiona un ritmo tropical como la cumbia con uno andino como el huaino y que se toca con instrumentos propios del rock. Las versiones recogidas coinciden en señalar que esta música tuvo su origen a finales de los años sesenta, cuando en Lima la cumbia colombiana era uno de los ritmos de moda y empezó a ser fusionada en nuestro país con el huaino andino.

La primera versión cuenta que en esos años llegó a Lima el grupo de cumbia Hugo Blanco y su Arpa Viajera, cuya partida dejó un vacío que cierta disquera local tuvo la idea de llenar conformando un grupo semejante con músicos peruanos. El problema de reemplazar el arpa fue solucionado con la guitarra eléctrica de Enrique Delgado y así nació el grupo Los Destellos, dedicado a la producción de cumbia incorporando melodías de huainos andinos. De acuerdo con esta versión, en Lima se inició la producción de esta música tropical andina; y debido a su éxito se extendió al interior del país, donde también se comenzó a practicar. Pero lo más importante de esta versión es la explicación de por qué le pusieron chicha a esta mezcla de sonidos tropicales y andinos. Alguien le preguntó a Enrique Delgado la causa del nombre genérico de música, y él declaró que cuando en la disquera le preguntaron cómo bautizar al nuevo producto, recordó que cuando la cantante criolla Jesús Vásquez pedía a sus músicos - entre ellos él - que improvisaran algo, simplemente les decía "¡hagan chicha!" (La República 22/02/85). Al parecer la cantante se refería con la palabra a una improvisación en la que se mezclaban valses, pasillos, cumbias y boleros (Donayre 1985).




La segunda versión ofrece una visión más descentralizada. Asegura que desde 1950 la cumbia era un ritmo tropical que sonaba en todo el país y que los músicos de distintos departamentos empezaron a ensayar, como jugando, este nuevo ritmo tropical con instrumentos electrónicos y a mezclarlo con la melodía del huaino. Es así como surge, entre otros, el ya mencionado grupo Los Destellos. El origen del nombre también difiere: "La mezcla del huaino y la cumbia era la sensación del momento. Los insumos estaban ahí, pero no se salía de ese formato. Hasta que Los Demonios del Mantaro fueron más allá de una simple mezcla: compusieron un tema instrumental que no estaba en esos registros y crearon algo distinto que llamaron "La chichera", y desde entonces se conoce a ese ritmo como la chicha" (Quispe 1984).




Arturo Quispe explica que a partir de la difusión de la chicha a finales de los sesenta, este género musical sufrió una suerte de evolución. en esa década predominó lo que él denominaba la "chicha costeña", que mantuvo estrecha cercanía con la cumbia colombiana; el matiz residía en el grado de "ahuainamiento" de la melodía. Posteriormente, desde los primeros años de la década de los ochenta, la chicha se fue "ahuainando" más. El famoso grupo Los Shapis estuvo a la cabeza del movimiento: impusieron el estilo andino en música, espectáculo, danza, coreografía, baile y también en los colores, retomando el contexto social del migrante y del poblador popular, sus vidas plagadas de penurias y alegrías en el medio urbano-limeño" (Quispe 1994).